ME RESISTO A OLVIDAR EL VERANO

 

Entrados ya en el otoño. Por un lado te dices que bien, vuelvo a la rutina, los niños con sus horarios bien marcaditos. Y por qué no el marido, compañero, pareja, novio también. Todos necesitamos cambios, renovarnos de vez en cuando, eso nos aporta energía, vitalidad. Pero, ¿tenemos que renunciar tan pronto a disfrutar de las costumbres del  verano?

Yo me niego, seguro que aún  quedan algunos días calurosos o medio fresquitos  en los que disfrutar de una cena en la terraza, balcón, patio, jardín. Todo nos vale para preparar un picoteo, no hace falta una súper cena de chef, yo no tengo ganas ni tiempo para tanto. Pero unos montaditos de queso ricota con mermelada de arándanos, una tabla de pates, salmón con pepinillos, algo de verde como rucula, canónigos, unas brochetas de frutas.

Casi sin encender el fuego tenemos un picoteo rápido y delicioso para nuestras cenas otoñales.

 

Unas cuantas velas o muchas que igual sois acumuladoras de velas véase mi caso. Unos cuantos platos de servir bonitos alguna planta y ya tenemos nuestras cenas de post-verano. A mí me sirven igual que si estuviera de vacaciones, menos calor, todos con sus horarios y rutinas. Y mientras me adapto a los cambios del nuevo curso que no digo de no hacerlos, me resisto a perder totalmente los placeres veraniegos.

 

Vamos que yo lo pienso alargar hasta que me tenga que poner el abrigo para cenar. Me inspiro en mis propios trabajos terrazas grandes, más pequeñas pero súper confortables para cenar, charlar, reír y acabar la noche en buena compañía.

 

 

 

 

 

 

 

 

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterPin on Pinterest

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

13 + diecisiete =